¿Quiénes somos?

La Masonería es una confraternidad ecuménica y especulativa constituida por personas
autosuficientes, libres y de buenas costumbres.
Organizados los masones en Grandes Orientes o Grandes Logias, hacen a éstas libres
por su esencia, absolutamente independientes de todo otro potencial o imaginario
estamento y territoriales por su alcance y cuya estructura gobiernan, constituida por
Logias autónomas.
Es iniciática, obliga la abolición de toda discriminación y no permitirá, para
justipreciar la aptitud de un solicitante de ingreso a ella, ni en su más mínima
expresión, ninguna consideración de procedencia o pertenencia, sean cuales fueren las
implicancias de éstas.
La Masonería no es un partido político; no es un credo religioso (ni de índole alguna) y
no sostiene ni sostendrá tendencias sectarias u opinables, porque reconoce a la razón y
únicamente a la razón como herramienta posible para el conocimiento de la verdad.
Sostiene con fuerza de norma a la libertad de pensamiento y expresión en todas sus
formas, siendo consciente de que pensamiento y creencia no son términos
intercambiables.
Lucha denodadamente contra la superstición y el oscurantismo, haciendo de la
tolerancia su columna vertebral y de la fraternidad su base.
Sabe que la moral es un arte racional; que la libertad hace a la vida de las personas,
imposible sin independencia de pensamiento o con ataduras a prejuicios que empastan
los engranajes del pensamiento y de los sentimientos del corazón; que a la conducta de
todas las mujeres y de todos los hombres dignos del mundo, la encauza la virtud, motor
habitual del bien.
Abomina al despotismo, condena a la violencia ostensible o solapada y aborrece al
fanatismo, como opuestos a la razón y denigrantes para la especie. La guerra es un
crimen horrendo e invertirá todo su poder en evitarla o suprimirla como a una de las
más execrables calamidades que puedan afligirnos.
Absolutamente adoctrinaria y adogmática, sabe también que la inmutabilidad no puede
ser ley del hombre y encarna fuerzas dinámicas acordes con las aspiraciones sanas y
las necesidades justas del momento histórico que en cada caso le quepa.
Obtenido un propósito, logrado un programa, realizada una conquista, agrandado un
acervo cultural, prestará oídos inmediatos al clamor de exigencias nuevas,
manteniéndose a la vanguardia de las vindicaciones sociales, conducta que ha
mantenido ancestralmente desde el fondo de los tiempos, como un tenso resorte que
acelera la evolución, con sus mejores capacidades y sus más nobles sentimientos.
Como una flecha de anhelos arrojada al porvenir, sus esfuerzos del pasado son los
progresos que gozamos hoy.
La Masonería es substancial y esencialmente ética. Considera al trabajo como único
medio de producción de auténtica riqueza y como un deber esencial del hombre, al que
dignifica y honra. Lo exige sin prisa ni pausa.
Declara que el descanso es un derecho indiscutible y se esforzará por que los
momentos de vejez, de invalidez o maternidad, tanto como cualquier doliente, gocen del
amparo colectivo; a la ciencia como la única sistemática ineluctable, causa y efecto del
progreso; a la justicia, fruto de la amalgama de sabiduría y amor, como única
bendición social que puede fundamentar la armonía entre los hombres, entendiendo
que su ausencia o desviaciones, desnaturalizan primero e inutilizan al fin, tanto al
trabajo como a la ciencia, es decir, al progreso, inmanente al hombre.
Tiene la Masonería enemigos en lucha a muerte: la ignorancia, la hipocresía y la
ambición. Serán vencidas.
La Masonería no instruye, pero alienta la instrucción con todos sus recursos, librada a
la libertad de conciencia. Transmite sus enseñanzas por medio de símbolos que
favorecen la libertad de pensamiento y prohíbe inculcar, porque la vida íntima de las
personas no es ámbito de la apreciación de los hombres y educar implica alentar una
conducta ética fruto de la virtud, cualquiera sea la convicción que el individuo tenga de
sí, de su origen o destino.
La Masonería es, pues, una Institución Filosófica, fundada en el respeto y orientada a
la elevación constante de las personas y de sus culturas.


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